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Crítica - La Llorona (2019)

Poster

'Lágrimas de culpa'

14/11/2020 - Por Sergio Roma

(4/5)

La Llorona (2019)
Director: Michael Chaves
Intérpretes: Linda Cardellini (Anna Tate-Garcia) / Patricia Velasquez (Patricia Alvarez) / Raymond Cruz (Rafael Olvera) / Marisol Ramirez (La Llorona) / Sean Patrick Thomas (Detective Cooper) / Tony Amendola (Perez) / Jaynee-Lynne Kinchen (Samantha) / Madeleine McGraw (April) / John Marshall Jones (Mr. Hankins) / Paul Rodriguez (Claro) / Roman Christou (Chris) / Irene Keng (Donna) / Oliver Alexander (Carlos) / Andrew Tinpo Lee (Doctor) / Aiden Lewandowski (Tomas) / Sophia Santi (Bocanegra)
Duración: 93 minutos
Sinopsis: La Llorona es una aparición aterradora. Está atrapada entre el Cielo y el Infierno en un destino terrible que ha sellado de su propia mano. Desde hace generaciones, la mera mención de su nombre causa terror en todo el mundo. En [...]
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Estreno 13 de Noviembre de 2020

CRÍTICA



Existe una leyenda en el folclore hispanoamericano en torno a una mujer que tuvo que ahogar a sus dos hijos, y que tras su muerte se presenta arrepentida como alma en pena en pueblos y ciudades asuntando a la gente con su sobrecogedor llanto. Se la suele llamar “la llorona”.
El cine se ha hecho eco de esta leyenda y ha sabido saberle sacar, con mayor o menor acierto, su jugo, siempre en su variante de terror, como prueba la película del Universo Warren La Llorona, dirigida recientemente por Michael Chaves.

En esta ocasión el cineasta guatemalteco Jayro Bustamante toma también prestada la leyenda pero lo hace desde una perspectiva diferente y más profunda, en cierto modo reinventando el mito. Sin alejarse del todo de su aura mística y misteriosa, se adentro en un plano político para reflexionar sobre la culpa y la conciencia en torno al genocidio, con los llantos siempre como ruido de fondo, con la leyenda rondando la vida familiar.

Enrique es un general de ejército de Guatemala ya retirado. Pero debe afrontar un trascendental juicio sobre posibles crímenes de genocidio cometidos bajo su mandato o supervisión. En el juicio es declarado culpable, pero sale absuelto al declararse el juicio nulo. Lo que vendrá posteriormente será su propia condena particular, tanto en su conciencia como en la relación con su familia y sus sirvientes, de manera que lo que en un principio parecía que iba a ser una buena noticia su libertad, se convertirá en un auténtico tormento personal.
Y para desarrollar esta situación, Bustamante echa mano de su pericia en la dirección para crear un relato elegante, intenso, conciso y perturbador. Un relato que camina con paso firme a lo largo de la hora y media, sin dejarse nada en el camino.
Se beneficia de una estupenda fotografía que emplea el recurso del lentísimo acercamiento de la cámara al suceso concreto o bien para alejarse, también muy lentamente y abrir el abanico y la realidad del momento. Un recurso sutil pero tremendamente efectivo en esta película donde parece que ningún plano sobra.


(Más imágenes en su galería)



Tanto la fotografía comentada, a cargo de Nicolás Wong, como el sensacional sonido de la mano de Pascual Reyes, consiguen esa sensación de ahogo en momentos de intensidad social, o de terror en momentos de aura mística. Todo encaja con sencillez y todo parece perfectamente elaborado para lograr un resultado satisfactorio con lo que se quiere contar y con cómo se quiere contar. Además, en los créditos finales, tenemos la ocasión de disfrutar del estupendo tema “La llorona de los cafetales”, interpretada por Gaby Moreno.

La magnífica interpretación de Margarita Kénefic nos adentra en el mundo de la burguesía guatemalteca, de la religión, de la conciencia (o mala conciencia) y también del propio folclore, ya sea a través de la propia realidad que les ha tocado vivir, como de los sueños que la perturban cada vez más.

La mujer tiene un papel fundamental en esta película. Tanto el papel de Margarita Kénefic que simboliza a la perfección el papel que juega la tradicional mujer de un general en un mundo profundamente machista, como el papel de la hija del general, Natalia, como el de su nieta, Sara, que nada han tenido que ver con las tropelías que haya podido realizar Enrique, pero tienen que sufrir las consecuencias, entre la espada y la pared, entre el silencio y los llantos.

Aunque está presentada como una película de terror, lo cierto es que La Llorona, va mucho más allá, y si bien emplea mucho de los elementos del género, lo hace en mayor medida para implementar un clima acorde a la dramática historia, y para profundizar, de manera muy original, en la política y la historia a través de la cultura popular, de un folklore que resulta siempre inquietante y que le otorga a la historia un acertado tono misterioso y sobrenatural.

El cineasta guatemalteco Jayro Bustamante cierra con esta tercera película, La Llorona, lo que ha dado en llamar el “Tríptico del insulto”. En su ópera prima, Ixcanul (2015) se centraba en el racismo hacia la población indígena. Con Temblores, de la que tuvimos ocasión de revisar hace muy poco, se centraba en el estigma de la homosexualidad, y con La Llorona la temática gira alrededor de la culpa, y de la palabra comunista, que según cuenta el propio cineasta “en Guatemala, denomina a cualquiera que se preocupe por los derechos humanos”.

Un tríptico profundo, muy serio tanto en sus formas como en su contenido, y que encuentra en esta tercera película un cierre brillante, original y nos deja un identificativo poso de muy buen cineasta.





@sergio_roma

 

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