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Crítica - Quien a Hierro mata...

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'La vida sigue igual'

30/08/2019 - Por Sergio Roma

(3/5)

Quien a Hierro mata...
Director: Paco Plaza
Intérpretes: María Vázquez (Julia) / Luis Tosar (Mario) / Ismael Martínez (Toño) / María Luisa Mayol / Enric Auquer (Kike) / Xan Cejudo (Antonio Padín)
Duración: 108 minutos
Sinopsis: En un pequeño pueblo de la costa gallega vive Mario, un hombre ejemplar. La vida le va bien tanto a nivel familiar como profesional: pronto tendrá un hijo con su mujer, Julia, y en la residencia de ancianos en la que [...]
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Estreno 30 de Agosto de 2019

CRÍTICA



Dice el Evangelio de San Mateo, en la Biblia, que uno de los que estaban con Jesús sacó su espada e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja, y Jesús le dijo: "Guarda tu espada, porque el que a hierro mata a hierro muere.”
Dicha frase forma ya parte de los dichos populares y no está exenta de razón en muchas ocasiones. Sin duda alguna, en esta película, adquiere todo su sentido.

El director valenciano Paco Plaza dio la gran campanada en el mundo del cine con la película [Rec], que supuso el arranque de una nueva manera de hacer cine de terror en España, y junto a su compañero en la dirección Jaume Balagueró de aquella película, marcaron un camino a seguir.

Paco Plaza ya había dirigido dos largometrajes anteriormente, El Segundo Nombre y Romasanta. La Caza de la Bestia, pero sin duda fue [Rec] la película que lo cambió todo.
Posteriormente habría una secuela, dirigida por ambos directores también y ya en solitario dirigiría una tercera parte de la saga, con resultados en ambos casos mucho más discretos.

Hace tan sólo dos años continuaba haciéndonos pasar miedo con la estupenda película Verónica y ahora se nos presenta con un ligero cambio de tercio en un trepidante y angustioso thriller que contiene en muchos aspectos su sello.

La historia nos traslada a la Galicia más oscura, la que está envuelta por el narcotráfico y todo lo que ello conlleva. Y lo hace a través de la vida de Mario, un humilde enfermero en una residencia de ancianos donde todo el mundo le aprecia. Pero la rueda de la fortuna se acerca sigilosamente a la vida de Mario, y el azar quiere que Antonio Padín el narco más conocido de la zona se presente en su camino, y sea Mario el encargado de sus cuidados. Paralelamente la vida de Mario es muy familiar, su mujer está a punto de dar a la luz y todo parece positivo en su presente y futuro a pesar de que intuye un pasado algo más triste.


(Más imágenes en su galería)



Como ya ocurriese con Verónica, Plaza se acerca al género principal (en este caso el thriller) sin abandonar el trasfondo social, un terreno en el que también se siente cómodo y que en esta ocasión se centra en el problema del narcotráfico en una región como la gallega.
En este contexto tan particular, las reglas están marcadas de antemano y resulta especialmente chocante cuando ese mundo se mezcla con el mundo normal, el de las personas, que como Mario se levantan todos los días a trabajar, entonan canciones como “La vida sigue igual” de Julio Iglesias, y con la ilusión de tener un bebé en fechas próximas. Esa confluencia de mundos le permite a Plaza construir un thriller realmente angustioso, que permite empatizar profundamente con el personaje de manera que se pueden sentir los miedos, los riesgos, las amenazas y el túnel en el que poco a poco se va encerrando y del que resulta complicado atisbar una salida pacífica.

El pasado está siempre presente, siempre vuelve, y funciona además como motor hacia la venganza, donde se acentúa el dolor y la ruina que deja el mundo de las drogas y la impotencia que supone cuando entran en una familia.

El hecho del incipiente nacimiento del hijo de Mario, y la previsible muerte por enfermedad degenerativa del narco, actúa como un curioso paralelismo donde un nuevo nacimiento, inocente y limpio se contrapone a una muerte que ha vivido de suciedad y de maldad, en un mundo donde los principios se rigen por una bala.

La intensidad del thriller se acentúa y magnifica con dos elementos fundamentales: la música de Maika Makovski es muy original, encaja a la perfección y permiten que cada escena y cada situación mantenga ese nivel de emoción que obligue al espectador a permanecer con el estómago encogido. El segundo elemento es sin duda Luis Tosar. Cada plano, cada mirada, cada actuación es un punto más de nivel en el desarrollo de la película, de manera que se hace el amo absoluto de todo. Lo abarca todo. Como siempre, vuelve a estar sensacional. Y como siempre, eleva la película hasta su límite máximo.

Plaza ha dado un paso más en su carrera y sin abandonar algunos de los elementos que ya había desarrollado en anteriores películas se adentra un terreno aparentemente complicado con una gran habilidad y sabiendo en cada momento dónde hay que pisar para no caer en el fango.

Dirección con mano de hierro.



@sergio_roma

 

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