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Crítica - Patas Arriba

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'El abuelo y la nieta'

31/01/2013 - Por

(3/5)

Patas Arriba
Director: Alejandro García Wiedemann
Intérpretes: Basilio Álvarez (Mario) / Daniela Bascopé (Natalia) / Gonzalo Camacho (Renato) / Adriana Deffenti (Joana) / Eduardo Gadea Pérez (Compadre) / Gabriel García [X] (Salvador Young) / Michelle García (Carlota) / Dimas González (Jorge) / Erich Wildpret (Salvador) / Lourdes Valera (Monserrat) / Tania Sarabia (Salazar) / André Ramiro (Rodolfo) / Ramiro Meneses (Cirujano) / Marialejandra Martin (Anita) / Sindy Lazo (Oriana) / Nacho Huett (Joven Renato)
Sinopsis: Renato es un abuelo viudo, un padre amoroso, un hombre que valora cada nuevo amanecer, un vigoroso espíritu, con un cuerpo débil y enfermo que lo mantiene prisionero en su propia casa, en lo alto de una montaña, desde donde contempla [...]
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CRÍTICA



Una familia se debate entre llevar o no al abuelo al hospital debido a su estado de salud y pese a su renuncia. Pero él, en complicidad con su nieta, tiene otros planes bien distintos. La familia en sí, debido al título de la película se podría pensar que está desestructurada, con evidentes signos de fisuras o bien se derrumba. Pero no es así. Lo cierto es que en diferentes ocasiones se nos presentan demasiadas señales como para pensar que hay un nexo común bastante fuerte, a pesar de los diferentes problemas personales que atraviesa cada uno de sus miembros. El acercamiento a la tercera edad siempre es una motivación extra de atención, más si cabe cuando viene acompañado del choque de generaciones que supone la mezcla con la infancia, como ocurría en la estupenda “La Lengua de las Mariposas” de José Luis Cuerda. No es sencillo tratar este tema con tacto, y en el caso del film que nos ocupa se aprecia la delicadeza y el buen hacer a la hora de desarrollar las complicadas relaciones que se nos presentan. Lo que en un principio se concibió como una comedia al uso, el director Alejandro García Wiedemann la fue conviertiendo en un pequeño drama, hasta lograr que la película combine los momentos nostálgicos y ligeramente agrios con toques amables y un acercamiento sincero y nada pretencioso a la comedia.


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A pesar de haber destacado siempre en la dirección de fotografía (lo cual se aprecia considerablemente en la película, con planos realmente bellos), en Alejandro García Wiedemann se aprecian ciertos detalles que nos hacen pensar que estamos ante un directos que sabe manejar una historia sin caer en situaciones banales y sin perder el rumbo de lo que se pretende contar. La elaboración de los personajes es precisa, y en ciertos momentos nos permite profundizar algo en cada uno de ellos, pero es evidente que el centro de atención lo quiere enfocar de manera muy intensa en dos personajes fundamentales: Renato, interpretado magníficamente por Gonzalo Camacho, y Carlota, un personaje al que la niña Michelle García sabe aportar la necesaria dulzura y complicidad con su abuela para que nos conmueva en no pocas ocasiones. Esta relación abuelo nieta nos permitirá conocer poco a poco todo lo que “se cuece” alrededor de ellos, en torno a una familia que si bien, como anteriormente indicábamos no se puede decir que esté desestructurada, sí atraviesa cada uno de ellos por conflictos internos personales, en un momento muy concreto y crucial de sus vidas y en una situación nada confortable, como el internamiento del abuelo por problemas de salud. Gonzalo Camacho nos hace reír sin pretenderlo, y consigue que la empatía con el personaje se produzca de inmediato, en un ambiente agradable y sin notables fisuras narrativas.

El entorno donde se decide rodar, el hermoso paisaje del Ávila, unas casas en la emblemática montaña de Caracas será el escenario idóneo para que la historia se desarrolle con contenida tranquilidad, controlada pausa y con elementos imprescindibles para aportar serenidad sin caer en la lentitud.
Una comedia coral, una historia familiar entre abuelo y nieta que deja un poso de agradable dulzura y una sensación extraña de haber visto algo especial.


sergio_roma00@yahoo.es
twitter: @sergio_roma

 

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Comentarios (1)

12:55 - 01/02/2013

RADIOMANHEAD

Alejandro García Wiedemann sube unos enteros con respecto a su anterior trabajo la opera prima "Plan B" y nos regala un taciturno y agradable drama familiar coproducido entre Venezuela, Colombia y Brasil que trata sobre Renato, un abuelo entusiasta, con un cuerpo débil y enfermo que lo mantiene prisionero en su propia casa, en lo alto de una montaña, desde donde contempla el mar, que tanto añora y al que piensa volver. Tiene tres hijos que desconocen sus verdaderas necesidades y toman decisiones por él, al descubrir que sus hijas han resuelto internarlo en un hospital, contra su voluntad, Renato, en complicidad con su nieta menor, activa un ingenioso plan de escape que sorprenderá a todos......

Dedicada a su abuelo, según palabras del mismo director, y con ecos a la genial "Les Invasions barbares" de Denys Arcand, una película que al igual que esta, se tocan los temas de familias separadas o difusas durante cierto tiempo que deben enfrentar sus problemas y fantasmas internos en medio de la llegada de la vejez de un ser querido, todo aderezado con un interesante protagonista principal y acertadas gotas de sentido de humor. A ciencia cierta no es posible saber que tan directa o indirectamente la genial película canadiense ha influido en la guionista Gabriela Rivas Páez, (cuyo trabajo en esta película obtuvo reconocimientos en Brasil, Chile, Colombia, España y Venezuela), pero innegablemente, las similitudes son notables.

Hermosamente fotografiada en los parajes de Galipán por Iván Suzzarini, la película cuenta con la carismática actuación de Gonzalo Camacho pero no llega a convertirse en una obra superior debido al escaso desarrollo de sus personajes segundarios, otorgándole únicamente peso en el desarrollo de la historia al personaje "Monserrat" interpretado de manera más que cumplidora por Lourdes Valera, el resto luego de un pobre o casi nulo desarrollo durante todo el metraje es incluido al final otorgándole mas peso del que venía presentando lo que provoca un desbalance que pudo haber sido evitado si se hubiera dotado el relato de mayor enjundia en todos los caracteres y algo más de paciencia en el desarrollo.

A pesar de dichos detalles la película funciona como conmovedor melodrama familiar, los toques de humor son agregados de manera acertada, el reparto funciona de manera estupenda, la dirección de arte y la música también se agregan a los elementos que cumplen perfectamente con su cometido y el cerro de El Ávila es usado meritoriamente como un escenario, cálido y familiar, lejos del barrio y desazón del cual mucha gente se queja (y a veces por desconocimiento) de azotar el cine venezolano en general. Merece la pena.

7/10


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