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Crítica - Las Voces de la Noche

Poster

'Cine intimista'

26/02/2004 - Por jiXo

(3/5)


Director: Salvador García Ruiz
Guión: Salvador García Ruiz
Productor: Pau Calpe Rufat
Reparto: Laia Marull (Elisa), Tristán Ulloa (Jorge), Victoria Peña (Madre Elisa), Guillermo Toledo (Niebla), Álvaro de Luna (El viejo) y Malena Alterio (Julia)

Estreno 27 de Febrero de 2004


Sinopsis



Elisa y Jorge son dos jóvenes que viven en un pequeño pueblo industrial en la España de los 50. Juntos tratan de soportar la monotonía de sus vidas a través de sus citas clandestinas en la ciudad. Los dos son conscientes de la relación que han creado y no esperan más el uno del otro... hasta que Elisa decide romper las reglas.



Crítica


Las voces de la noche es el tercer largometraje de Salvador García Ruiz, quien de nuevo nos trae la adaptación de una novela: Las palabras de la noche, de Natalia Ginzburg. Después de rodar Mensaka y El otro barrio el listón estaba bastante alto, pero por suerte el director madrileño no ha logrado decepcionarnos.

Esta íntima historia de amor está protagonizada por la actriz revelación Laia Marull y el polifacético Tristán Ulloa (que ya trabajaron juntos con el mismo director en Mensaka) interpretando de forma magistral un atípico romance entre jóvenes burgueses. Aunque el resto de actuaciones están en general correctas (destacando Juli Mira en el papel de padre de Elisa y menos correcta Vicky Peña en el de insoportable madre), con el permiso de Tristán la película pertenece casi por completo a Laia Marull, que después de ganar el Goya a la mejor actriz por Te doy mis ojos vuelve transmitirnos su mezcla de fortaleza y fragilidad, honestidad, dulzura y particular belleza en un papel hecho completamente a su medida.

La historia en si de Las voces de la noche no aporta grandes cosas al género, ni destaca tampoco por su guión o dirección (formal y muy correcta eso sí), y en varios momentos el ritmo decae bastante propiciando algunos bostezos en el espectador, pero es muy interesante la "atemporalidad" conseguida, y como podemos identificarnos con los protagonistas por muy diferente que sea nuestro contexto actual. Como dice el director, es una historia que podía haberse contado igualmente en cualqueir tiempo y lugar. Para ayudar a hacer menos pesada la historia, Salvador García introduce muy inteligentemente varias subtramas en forma de flashbacks sobre la familia de Jorge, logrando además con ello definir mejor a este personaje y las causas que le han llevado a ser como es y comportarse como lo hace. Quizás hubiese venido bien hacer lo propio con el personaje de Elisa, pero lo cierto es que las pequeñas historias habrían sido excesivas, restándole protagonismo a la historia principal.

Segundo estreno español de la semana, para los amentes del cine intimista y los seguidores de Laia, mi valoración es un 7 sobre 10.



Notas del director


Las voces de la noche es la adaptación cinematográfica de la novela de Natalia Ginzburg Las palabras de la noche, que cuenta algo tan aparentemente sencillo como es una historia de amor.

La novela transcurre en un lugar imaginario de Italia durante los años 50. El primer reto que planteaba la adaptación a guión cinematográfico era el cambio geográfico. La escritora insiste en situar cada una de sus obras en lugares inexistentes, pero todos sus textos tienen un intenso tono autobiográfico. Y la HISTORIA, así, con mayúsculas, se filtra entre los personajes de forma sutil, apenas perceptible. Como adaptador he intentado estar en la misma posición que la escritora situando la acción en España, de modo que mi historia, la de mis padres y mis abuelos, surgiera sin buscarla. Al final he descubierto, según avanzaba en el trabajo, que lo que se cuenta en Las voces de la noche no tiene tiempo ni lugar. De ahí proviene la fuerza de la escritura de Natalia Ginzburg, su sobriedad y su pureza.

Al situar la acción en el pasado intento sumergir al espectador en el terreno de la ficción pura para, finalmente, llevarle a la conclusión de que, cuando entramos en el terreno de los sentimientos, podemos reconocernos tanto en un pirata del XVIII como en un cibernauta del XXI.

El lugar principal de la acción es un pequeño pueblo surgido alrededor de una fábrica. Allí viven los hijos del fundador, la familia que se ha convertido en referente para el resto de los habitantes, todos dependientes de ellos, que no solo se alimentan de su fábrica, también de sus vidas.

En el pueblo la naturaleza está omnipresente. Igual que la soledad de sus calles, donde no existe el anonimato. Y eso es lo que los protagonistas, Elisa y Jorge, van a buscar a la ciudad cercana: un lugar donde poder perderse, donde no ser el pequeño de la fábrica y la hija del contable. De este modo, aunque parezca contradictorio, para ellos los espacios abiertos del pueblo son claustrofóbicos y las calles estrechas y abigarradas de la ciudad se convierten en espacios de libertad.

Hay dos tiempos en la historia, uno es el presente, los años 50, un momento gris, en el cual el paso de las estaciones es la única novedad. Aquí se cuenta, de forma lineal, la relación entre Jorge y Elisa. El otro tiempo es el pasado, formado por tres “flash-backs”, relacionados entre sí, que narran las historias de amor de los tres hermanos de Jorge: Anita, Germán y Bárbara, cuyos recuerdos aún están vivos, y transcurren en el tiempo en el que todo podía suceder, cuando la vida parecía más intensa, más luminosa, con más color. En estos “flash-backs” las historias se fragmentan, de modo que lo que se apunta en una se resuelve en la siguiente. Los dos tiempos están separados por un acontecimiento histórico que dividió la vida de nuestro país, la Guerra Civil, que aparece de forma elíptica.

El pasado es siempre narrado por alguien, y siempre a Elisa y Jorge. Ellos viven el presente y escuchan el pasado. De ahí la importancia de la palabra, de los diálogos. La imagen hace otra lectura de cada una de las situaciones, de modo que el contraste entre lo que vemos y lo que escuchamos, su conflicto, se convierte en la clave de la película. Los personajes viven la historia mientras que el espectador la observa con distancia, llegando a sus propias conclusiones.


Fotografías del pase de prensa en Valencia:


De izquierda a derecha Juli Mira (padre), Laia Marull, Salvador García y Empar Ferrer (Cecilia)

 

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Puntuación de los Usuarios

6.5

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