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Crítica - El Último paso

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'Escapando de los nazis… por los Pirineos'

15/11/2011 - Por

(3/5)

El Último paso
Director: Enara Goikoetxea / Iurre Tellería
Duración: 90 minutos
Sinopsis: Documental que desvela un episodio muy poco conocido de la II Guerra Mundial: la línea de evasión Reseau Comète, creada por voluntarios franceses, belgas y vascos para sacar de la Francia ocupada por los nazis a los pilotos aliados que habían [...]
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Estreno en España: 11 de Noviembre de 2011

CRÍTICA



LO MEJOR : Las dramatizaciones que recrean diversas partes de la historia.
LO PEOR : Da la impresión de que se quedan muchas cosas en el tintero.

A veces, tenemos la sensación de que la Segunda Guerra Mundial fue algo en buena medida ajeno a España. La famosa reunión en Hendaya entre Hitler y Franco de la que el líder nazi salió diciendo que “preferiría que me sacasen una muela antes que volver a reunirme con él” y poco más. Pero no es así. Y buena prueba es el documental de las vascas Iurre Tellería y Enara Goikoetxea El Último paso, que tuvo una cálida acogida en el último Festival de San Sebastián.

En él se nos cuenta gran parte de la historia de la Red Cométe. Una red que surgió a principios de la guerra y que después, con el apoyo británico, desarrolló un intrincado sistema para conseguir que los aviadores británicos que caían en territorio nazi pudiesen volver a su país. Así, estos entraban en contacto con personas afines a los aliados (muchas de ellos por “recomendación” de los sacerdotes y maestros de los pueblos) que les ponían en contacto con miembros de la red. Una vez entraban en contacto con Cométe, se les trasladaba a París, y de ahí a la frontera española por la vertiente vasca. Aquí entraban en jugo diversos personajes españoles, algunos de ellos republicanos exiliados, y otros simplemente contrabandistas habituales de antes de la guerra, que usaban su experiencia y contactos para que los aviadores británicos llegasen sanos y salvos al consulado inglés en San Sebastián, y de ahí regresasen a su país vía Madrid y Gibraltar.

Todo esto nos lo cuentan las realizadoras partiendo de la historia personal de Stanley Hope, sin duda el protagonista del film (a pesar de que este es una auténtica historia coral, como muchos documentales de este tipo). De esta historia particular de huída frustrada (quién quiera saber porque que vea la película), se parte para hablar durante el resto del metraje de la historia general de esta red que operó durante casi toda la guerra y que consiguió evitar que cientos de soldados británicos perdidos en mitad de la Europa cayesen en manos de los nazis.

Para ello, se hace uso de todo tipo de recursos: dramatizaciones, documentos de la época, imágenes de archivo, mapas, fotografías animadas… Todo ello con una gran coherencia y consiguiendo dotar al documental de un ritmo adecuado, aunque a veces uno pueda llegar a perderse sino está atento. Además, uno tiene a veces la sensación de estar ante una auténtica película de ficción (mención especial a la escena nocturna en la que varios personajes intentan cruzar el río camino de España sintiendo el aliento de los nazis en la nuca), en lugar de ante un documental.

Sólo se hecha en falta el poco desarrollo de la parte “española” del viaje de los salvados por la Red Cométe, al parecer por la ausencia de testigos o documentos que contrastasen las diversas informaciones que se tenían al respectos, lo que, por otro lado, no hace sino aumentar la sensación de rigurosidad que desprende el film. Y es que gracias a él, podremos conocer un poquito mejor el papel que jugó España en la Segunda Guerra Mundial. O mejor dicho, el papel que jugaron algunos españoles en la Segunda Guerra Mundial.


RUEDA DE PRENSA EN MADRID



“Soy muy afortunado por poder estar hoy aquí”

Así comenzó su intervención Stanley Hope, el único de los personajes que intervienen en esta épica historia que acompañó a las directoras en la rueda de prensa. Estas son Enara Goikoetxea e Iurre Tellería. Ambas nos explicaron como habían estado trabajando cinco años en este proyecto, compaginándolo con otros. “En un principio, pensamos en hacer algo más local, pero más tarde vimos que la historia implicaba a otros países e iba mas allá, por lo que buscamos cooproducción, lo que produjo una seria de complicaciones”. Así surgió El Último paso, un documental al que las directoras pretenden dar una larga vida, a través de su proyección no solo en salas de cine, sino también en diversos centros educativos. Además seguirán trabajando en la página web (http://www.elultimopaso.net) subiendo y actualizando contenidos.

Sobre el montaje del film, las realizadoras aclararon que “al principio nos salió un documental de tres horas. Era demasiado”. El montaje final se ha quedado en aproximadamente hora y media.
En cuanto a su excelente acogida en el pasado Festival de San Sebastián, Iurre y Enara reconocieron que “no esperaban que este fura tan buen. Nos sorprendió.”

Si hay una cosa que llama la atención dentro de la gran calidad documental de El Último paso, es la falta de desarrollo de la parte que se refiere al periplo de los rescatados por la Red Cométe en España. Esto se debe a que “no nos fue posible hasta hace poco tiempo contrastar las informaciones referentes a esta parte. Es una pena, porque por fin encontramos al hijo de uno de los chóferes que llevaban a los aviadores ingleses desde el norte de España hasta Gibraltar. Pero ya no nos daba tiempo a meterlo en la película.” Una auténtica pena.

Volviendo al protagonista del titular (y que terminó siéndolo también de la rueda de prensa), hemos de decir que Stanley Hope (curioso apellido: Esperanza) es, sin duda, el personaje más entrañable del film. “Conocí a gente maravillosa que me ayudó” decía en referencia a los miembros de la Red Cométe. Varias veces repitió además que lo pasó en grande el tiempo que estuvo en Bruselas esperando a ser trasladado por la Red Cométe a su país. “Tuve una cena de Navidad maravillosa. Fui al cine, al fútbol…” En cuanto a esto último, Stanley contó una divertida anécdota: “Fui a ver un partido del Anderlecht. En un momento dado, hubo un saque de esquina, y yo grité muy emocionado en inglés: “¡Corner!” Mi amigo me mandó callar enseguida” Y es que en aquella época no era muy recomendable expresarse en la lengua de William Shakespeare en la Europa ocupada por los nazis.

Por último, y ante el interés de un tema aún tan reciente (para lo que es la Historia de la Humanidad) como la Segunda Guerra Mundial, y en concreto la Red Cométe, la rueda de prensa siguió por estos temas históricos. Las directoras pusieron de manifiesto que habían comprobado en sus investigaciones como la gente de los países ocupados por los nazis (belgas, franceses…) habían luchado desinteresadamente contra estos, en contra de la opinión general que se tiene sobre el asunto. Además destacaron la juventud de muchos de los miembros de la red (a penas veinte años muchos de ellos) y como el conocer a estos había sido para ellas lo mejor de estos cinco años trabajando en el documental. Su esfuerzo no cayó en saco roto.

 

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